El nuevo equipamiento de Castellar-Oliveral es un mercado de alimentos y escuela de cocina, con talleres para el aprendizaje de jardinería y agricultura situados junto al ayuntamiento, creando una nueva plaza, vinculada a la huerta y que permite el esparcimiento de vecinos.
El edificio cuenta con un volumen negro en L y otro volumen rectangular y semitransparente, el volumen rectangular es el espacio de los puestos de mercado, conectado al otro volumen mediante un patio, este volumen en L alberga la escuela de cocina, el restaurante y el gastrobar en planta baja y, en planta alta, los talleres de jardinería, el centro de información culinaria y la administración. Bajo rasante se está el aparcamiento de mercancías y los almacenes del mercado.
La plaza se articula con un corredor ajardinado junto al instituto y, en el medio, se juega con pérgolas que generan sombra, tapices verdes arbolados y unos bloques de hormigón que albergan los huertos urbanos y unas albercas de agua.
La estructura del edificio es completamente de CLT y hormigón bajo rasante, el revestimiento exterior es una piel metálica negra en la escuela, con un jardín vertical en la zona del restaurante que contrasta con el color claro del CLT del interior, el pavimento de microcemento y las baldosas de las zonas húmedas. En el mercado, la estructura de CLT se combina con un zócalo de vidrio y una piel de policarbonato translúcido, con placas giratorias para ventilar y el pavimento de la plaza.